@eschaco.com La ministra de Desarrollo Humano, Gabriela Galarza, eligió la sede de la Juventud Radical de Barranqueras –ciudad gobernada por la oposición– para anunciar que el programa Ñachec "acabó con los intermediarios" en la asistencia social. Detrás de ella, una bandera del radicalismo local servía como prueba involuntaria de que la promesa de Zdero es, cuando menos, un relato. Mientras Galarza declaraba que el programa garantiza que "las familias reciben la asistencia que deben recibir", la imagen hablaba por sí sola: el mismo partido que el oficialismo acusa de clientelista era el escenario elegido para difundir su supuesta revolución social. El contraste es brutal en una provincia donde el 65% de la población es pobre y donde, pese al discurso de "transparencia", la actual gestión cabalga sobre ayuda estatal condicionada. Nota en 📲 https://eschaco.com/vernota.asp?id_noticia=128679 Nota gentileza @ngfederaltv
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