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Por Germán Oestmann
Viernes, 17 de noviembre de 2023
Consenso social como meta política
Nos encontramos a escasas horas de protagonizar como nación y como pueblo una jornada trascendental y decisiva para el futuro de la República Argentina.



La importancia del evento se justifica al estar próximos a cumplirse y celebrarse 40 años de democracia en nuestra bien amada y bendita Patria. Es en estas circunstancias, claves para el devenir histórico nacional, que nos encontramos en la necesidad de manifestar nuestra convicción profunda e inquebrantable acerca de la imprescindible necesidad existente en el seno de nuestra comunidad de lograr la concreción definitiva y sólida de un verdadero acuerdo social.

Es importante señalar que las tradicionales manifestaciones y prácticas políticas han modificado sustancialmente su metodología y comportamiento para lograr sus objetivos y metas respecto a la captación de voluntades teniendo en cuenta las nuevas demandas sociales, ya que entendemos que las sociedades modernas son cada vez más complejas y extremadamente demandantes. Con la llegada de las nuevas tecnologías , el Big Data, la inteligencia artificial, la influencia de los focus market y los focus group para segmentar y focalizar el mensaje político generando una sensación de cercanía y empatía muchas veces ficticia, podemos decir que es cada vez más difícil para las corporaciones partidarias decidir los asuntos internos de los partidos políticos reduciéndolos a discusiones de palacios y acuerdos de cúpulas que en nada responden al pensar y al sentir de la comunidad.

Creemos firmemente que la democracia no se limita solamente a la emisión del voto cada dos o cuatro años para elegir a quienes conducirán los destinos de nuestro país, sino que también profundiza el esquema de innovación en la gestión pública introduciendo la comunicación y la vinculación con la comunidad de manera prioritaria.

Por estas razones consideramos que los acuerdos políticos necesarios para el fortalecimiento de las instituciones y la fortaleza republicana no se reducen al mármol del congreso, declaraciones partidarias o impulsos personalistas de auto percibidos líderes mesiánicos. La Unidad Nacional persigue el noble y loable objetivo de consolidar una sociedad más justa y armónica, en donde podamos llegar a un acuerdo de convergencia transparente, ético y moral que no solo incluya a los representantes de los partidos políticos sino también a los referentes de los sectores académicos, culturales, económicos y religiosos para apuntalar la convalidación popular que nos permita institucionalizar de forma integral una verdadera revolución en materia de acuerdos políticos y consideración de las minorías parlamentarias en la República Argentina.


Debemos convocar a un acuerdo de unidad nacional, en el que la institucionalidad y el respeto irrestricto al estado de derecho constituya un imperativo categórico para lograr la adecuación de políticas públicas conducentes a las necesidades comunitarias. Es justo decir que nuestro modelo constitucional goza de una extraordinaria plataforma de derechos, oportunidades, accesos, garantías y facilidades para cada argentino y argentina.

Nuestra Argentina no puede estancarse en premisas vetustas, arcaicas y conservadoras que han quedado sumergidas en el oscurantismo de la historia y que pertenecen a etapas nefastas que gracias al acuerdo democrático impulsado por las mejores tradiciones políticas hemos podido superar en el marco del respeto y el diálogo democrático. Estamos en condiciones de afirmar que nos sentimos orgullosos de haber consolidado una patria donde se pueda estudiar libremente, sin arancelamiento de ninguna clase y con estándares de calidad internacional que nos permiten también disfrutar de un sistema de salud en el que millones de compatriotas pueden atenderse y acceder sin ningún tipo de limitación económica dominada por el mercado.

Los representantes del pueblo de la patria deben hacer honor a una conducción de unidad nacional que permita evocar un ímpetu democrático y emancipador. Esto es absolutamente importante a la hora de marcar una agenda en el ámbito educativo ya que estamos rediscutiendo los diferentes planes de estudios, apuntando a una mayor territorialidad que implique la formación de una empatía social con el entorno para que los futuros profesionales puedan estar a la altura de los desafíos actuales y teniendo claramente en cuenta que las dificultades y falencias existentes en los sistemas educativos y sanitarios muchas veces se deben a errores humanos y personales , sin tener que desembocar en la utilización de recetas fallidas como las recurrentes privatizaciones solicitadas por el ejercicio de la vanidad económica.

También es importante destacar que la clase dirigencial, sin importar su procedencia partidaria e ideológica, debe desterrar definitivamente la grieta dejando de lado los discursos simplistas que sólo buscan la anulación del adversario, ya que nuestra sociedad espera representantes que puedan expresar sus voluntades a través de la presentación de cualidades y propuestas que puedan volver a enamorar con pasión y convicción en el marco de la reconstrucción nacional tan necesaria para la Argentina. La estigmatización y el odio al que piensa distinto solo nos conducen al abismo del desencuentro y el fracaso como nación.

No tenemos dudas de que este es un momento crucial de nuestra patria; o profundizamos las coincidencias para emprender la formidable empresa de clarificar y edificar una gran nación, o continuamos paralizados en una absurda intolerancia que nos conducirá a una definitiva frustración. Nuestros patriotas fundadores nos observan desde lo más profundo de la historia. Tenemos un enorme legado. No podemos fallar.


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