De Héroes a olvidados: El desdén de Zdero por la memoria Malvinas en el Chaco
El 2 de abril debe ser un día de memoria, de reflexión y de respeto hacia quienes dieron lo más sagrado: su vida, su juventud y su paz por la soberanía de nuestra Patria. En la provincia del Chaco, como en el resto de la Argentina, esta fecha debería ser un momento para rendir homenaje a los hombres y mujeres que, con un valor inmenso, defendieron nuestra soberanía en las Islas Malvinas. Sin embargo, en los últimos días fuimos testigos de una lamentable degradación de esta conmemoración en las instituciones educativas por una decisión política que redujo esta fecha a una mera formalidad, alejada de la profunda carga emocional e histórica que la ocasión representa, donde hasta hace un año, los recordábamos con un acto popular en las plazas públicas, en un reconocimiento multitudinario.
El reciente cambio en la categoría de la efeméride, impulsado por el gobierno provincial de Leandro Zdero, es una clara muestra de esta tendencia de desvalorización. Este año, la conmemoración se redujo a la “Forma II” en el calendario escolar, lo que implica que la planificación de las actividades “será opcional” para cada institución, eliminando la obligatoriedad de un acto formal y, con ello, despojando a esta fecha de la relevancia y el respeto que merece.
Modificar la categoría de la efeméride y reducirla a una mera formalidad, es un paso hacia el olvido gradual de una guerra que marcó para siempre la identidad de nuestro país. Y es un llamado de atención para todos los que creemos que la memoria histórica, y el respeto a nuestros héroes, deben ser defendidos con firmeza, sin concesiones. Al igual que a nivel nacional, donde el gobierno de Javier Milei decidió eliminar la palabra "verdad" en la conmemoración del 24 de marzo, este tipo de decisiones pone en peligro el sentido de unidad y pertenencia que se fomenta al recordar y honrar a aquellos que lucharon por la Patria. La memoria histórica, el respeto a los caídos y a los sobrevivientes y el compromiso con estas causas, no deben ser simplemente cuestiones optativas, sino pilares fundamentales de nuestra identidad como pueblo.
Es importante recordar que el 2 de abril no es el "Día de las Malvinas", como muchos lo confunden. Es el “Día del Veterano y del Caído en la Guerra de Malvinas”, una jornada que honra a los caídos, movilizados, acuartelados, a sus familiares y a los sobrevivientes, quienes tuvieron que cargar con las cicatrices visibles e invisibles de un conflicto bélico que les marcó para siempre. La historia de Malvinas es también la historia de los familiares de esos jóvenes, aquellos que perdieron a un hermano, un hijo o un esposo. Son ellos quienes, tras la guerra, vivieron con la angustia de no saber si sus seres queridos regresarían o si la guerra se los había arrebatado para siempre.
No podemos olvidar que más de 1.900 chaqueños respondieron al llamado a la defensa de la Patria, muchos de ellos dejando atrás sus hogares y familias para luchar en un conflicto del que muchos no regresaron. Entre ellos, los 60 héroes chaqueños dieron la vida por la soberanía nacional, quedando inmortalizados como símbolos de valor, sacrificio y patriotismo en las aguas heladas del Atlántico Sur. Estos hombres, en su mayoría del interior, sin experiencia militar, pero con un valor y un compromiso inquebrantables, fueron los verdaderos custodios de nuestra tierra.
En nuestra gestión de gobierno, tomamos la decisión de renombrar a estos 60 caídos chaqueños de la guerra como "héroes chaqueños". Esta proclamación fue un gesto significativo, pero también una gran reivindicación de nuestros héroes y de nuestra memoria, así como el reconocimiento histórico que realizamos a 88 oficiales y suboficiales movilizados que formaron parte de la defensa de nuestras Malvinas con una pensión graciable y vitalicia, además del reconocimiento a los acuartelados (como una de las pocas provincias que lo hizo), que se sumó a los 25 Centros de Excombatientes de Malvinas que inauguramos en toda la provincia.
Cuesta creer y cuesta entender que los hechos aciagos de 1982 no fueron otra cosa que la continuación de la dictadura militar. Ya no se trataba de la persecución de obreros, estudiantes, trabajadores y pensadores de Argentina, sino de la persecución de jóvenes que, por cumplir con el deber patriótico, fueron sometidos a situaciones extremas y humillantes. Este contexto de abusos, maltratos y desidia es una parte oscura de nuestra historia que aún no ha sido plenamente reconocida ni reparada.
Hoy, nuestros veteranos de guerra no solo deben luchar contra los traumas de esa experiencia, sino también contra la indiferencia y el olvido de las autoridades provinciales. En el Chaco, perdimos hasta la sensibilidad para acompañar a nuestros héroes en su dolor y en su búsqueda de justicia. Y la historia de Malvinas, esa historia que aún no está completamente escrita, sigue siendo velada por un manto de silencio e incomodidad.
Los invito e interpelo a que este 2 de abril sea un día de reflexión profunda, no sólo para recordar, sino para reconocer la deuda que aún tenemos con nuestros héroes, con las familias que perdieron a sus seres queridos y con toda una nación que debe aprender a mirar el pasado con el respeto y la dignidad que merece. Es un día para reafirmar que el camino hacia la justicia, el entendimiento y la soberanía no es otro que el del diálogo y la memoria. Y que las políticas de negacionismo y degradación de la memoria, nunca serán alternativa en un gobierno que rindió un justo y merecido homenaje a nuestros hermanos chaqueños.
*Ex gobernador del Chaco, candidato a diputado provincial.